Taller de Protocolo y Servicio, impartido por la destacada facilitadora Deysi de Rodríguez. Un encuentro, diseñado para fomentar la excelencia en el servicio dentro de las iglesias, abordó desde principios espirituales hasta directrices prácticas, incluyendo la organización y la atención a los feligreses.
Deysi de Rodríguez inició el taller definiendo el servicio como «un don otorgado por el Espíritu Santo para la edificación de la iglesia, que debe realizarse con excelencia». Subrayó que las características de un buen servidor incluyen un amor puro y sincero por lo que se hace (Colosenses 3:17), amor por las personas (Juan 13:34-35), y una clara identidad en Cristo (Juan 1:12). La convicción de quién se es en Cristo Jesús, enfatizó, es la clave para ver manifestados los dones y las promesas de Dios.
Pilares del liderazgo y servicio efectivo
La facilitadora destacó que «Dios es un Dios de orden», siguiendo al mejor ejemplo, un líder debe ser el primero en llegar y ser puntual, responsable con las tareas asumidas y disciplinado, principios fundamentales para el éxito. Asimismo, los servidores deben fijar metas de óptimo rendimiento y ser buenos administradores del tiempo, el dinero y los recursos.
«El talento por sí solo no basta», afirmó Rodríguez, instando a desarrollar el potencial. Por otra parte indicó que «La meta de todo líder es ayudar a su equipo a proyectarse, darle crecimiento y dejar un legado». Cuestionó a los asistentes: «¿Qué legado estamos dejando?»
Estructura y funciones del Departamento de Protocolo
Deysi de Rodríguez detalló la estructura organizativa del departamento de protocolo, que inicia con los pastores, seguidos de una secretaria que informa al líder o segundo a cargo del departamento. Estos, a su vez, coordinan con los supervisores (rotativos) y sus equipos de trabajo.

Entre las funciones y responsabilidades clave del Departamento de Protocolo se mencionaron:
- Vigilar por los asientos pastorales, de la Junta Directiva y líderes, quienes deben ocupar siempre los primeros puestos.
- Atender diligentemente a la feligresía.
- Seguir las instrucciones con autoridad, seguridad y eficiencia.
- Ubicar sillas vacías para sentar a los creyentes, preferiblemente de adelante hacia atrás.
- Evitar que los niños corran o jueguen con instrumentos musicales durante el servicio.
- No permitir la entrada de personas durante la lectura de la Palabra.
- Asegurarse de que todo lo usado para el servicio sea cuidado y mantenido en orden, y que la iglesia quede limpia y recogida al finalizar.
Rodríguez enfatizó la importancia del compromiso con Dios, citando 1 Corintios 15:58
La facilitadora también resaltó la relevancia del vestuario y la apariencia física para causar una buena impresión. «Necesitamos trabajar e invertir en nosotros; la mejor tierra donde puedes invertir es en ti», afirmó. A su vez, recalcó la necesidad de tener la mejor disposición, postura y saber qué decir y qué no decir, reconociendo la diversidad de «100 caracteres diferentes» al recibir a 100 personas en la iglesia.
El taller incluyó demostraciones prácticas sobre el protocolo de mesa, cubriendo la colocación de utensilios, la disposición de alimentos y la ubicación de los comensales en mesas formales e informales. Finalmente, se explicó detalladamente los protocolos para la Santa Cena, bautizos y presentaciones de niños en la congregación.
Antes de cualquier actividad, el líder debe priorizar la oración y un discipulado mensual enfocado en el servicio. Se destacó la importancia de asignar funciones en grupos pequeños y rotar a los servidores para que conozcan todas las tareas, fomentando así un equipo unido, donde «todos somos importantes»
El taller de Deysi de Rodríguez dejó una huella significativa, equipando a los asistentes con herramientas esenciales para elevar la calidad del servicio y fortalecer las congregaciones a través de la excelencia y el compromiso.
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